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Internet: una puerta abierta en nuestra casa
Muchas ventajas... y algunos riesgos importantes. Existen muchas formas de ver la red telemática conocida como Internet: un nuevo medio de comunicación de alcance mundial, una biblioteca universal, una zona de esparcimiento multimedia... pero nosotros vamos a optar en el caso de su uso doméstico por un símil que nos permita comprender su doble cara: positiva y -potencialmente al menos- negativa. Así pues pensaremos en Internet con una nueva puerta que construimos virtualmente en nuestra casa el primer día que nos conectamos. Esta puerta nos permite salir de nuestra casa sin pisar la calle: conocer otros lugares y a otra gente, adquirir nuevos conocimientos, realizar trámites, disfrutar de innumerables opciones de ocio, viajar de forma virtual por todo tipo de centros de diversión, estudio, compras o de noticias. Se convierte así en nuestro punto de acceso interactivo a la aldea global , al mundo, a esos millones de páginas de información y esos millones de viajeros que como nosotros interactúan en este ecosistema virtual.
Los peligros de la red admiten varias clasificaciones, pero si atendemos a las causas y consecuencias, podemos pensar en la siguiente: Riesgos por contacto con delincuentes o con personas no deseables (y aquí podemos incluir los pederastas o los casos de Ciberbullying que se traduce habitualmente como acoso a través del email). Riesgo por exposición a contenidos nocivos para la infancia (sean legales, como la pornografía, o ilegales, como la pornografía infantil, los de carácer racista...) que pueden ser solicitados (porque accedemos a ellos o no solicitados, vía spam). Estos contenidos pueden significar daños psicológicos e incluso físicos (como ocurre con el consumo de sustancias vendidas on-line). Riesgos económicos y legales , derivamos por ejemplo de los virus, de los fraudes e incluso por acciones propias que vulneren derechos como la propiedad intelectual o industrial. Riesgos derivados del abuso en la utilización, que en este caso pueden ser comunes con otros medios como los videojuegos, que generan problemas físicos (fatiga visual, problemas musculoesqueléticos...) o de otra índole (dependencia, aislamiento social...).
Por otro lado podríamos hablar de contenidos peligrosos . Porque la Red es un medio relativamente libre de expresión y negocio, y nuestros hijos pueden tener acceso tanto a webs pornográficos o incluso gore , como a webs que les inciten al racismo o la anorexia, por poner ejemplos de contenidos psicológicamente o moralmente perjudiciales. Y no son los únicos: el riesgo puede llegar a ser físico si los contenidos a los que se accede son instrucciones para la fabricación de explosivos, mucho más fáciles de elaborar con materiales caseros de lo que nos gustaría creer. No pensemos que eso nunca les va a pasar a nuestros hijos: la curiosidad de los niños, la rebeldía de un adolescente es algo demasiado peligroso para ser mezclado con ciertas sustancias químicas. Por no mencionar que un niño armado con una tarjeta de crédito puede conseguir con bastante facilidad todo tipo de medicinas, tabaco, alcohol e incluso ciertas drogas por medio de tiendas online poco escrupulosas, ilegales o simplemente fuera de la jurisdicción europea. Según un estudio realizado para el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, un 28% de los menores entraba en webs pornográficos y un 38% en webs violentos. Ah, ¿que tú tienes un hijo que es un santo? Bueno, siempre puede aparecerle un contenido que le deje un muy mal sabor de boca por accidente o por un truco de un webmaster tramposo, o directamente llegarle por e-mail de un desconocido. Riesgos con consecuencias económicas y/o legales.
Un problema que tiende a aumentar y que se debe enfrentar Y todo esto no ha hecho mas que empezar. Hay tres factores que van a acentuar esta problemática: Aumento constante de las posibilidades de acceso . Con la mayor concectividad de que disponen nuestros hijos gracias a todo tipo de dispositivos portátiles (teléfonos móviles UMTS, la nueva PSP -PlayStation Portable, etc.) llevan Internet en el bolsillo. Aumento progresivo del ancho de banda (que quiere decir acceso más rápido a datos, imágenes, vídeos...) disponible para la ciudadanía. Reducción de precios , tanto de la conexión como de los ordenadores, móviles y otros dispositivos de acceso. Pero si a estas alturas del artículo aún no habéis tirado vuestro módem por la ventana ¡no lo hagáis! Para todos estos riesgos hay soluciones o, al menos, medidas de protección. La primera y la más importante es educar a nuestros hijos en ello. No hace falta tener un master en Informática para explicarles los principales riesgos a los que se exponen, sobre todo en lo relacionado a citarse con amigos que han conocido en el chat o por correo electrónico: se trata de aplicar el mismo sentido común que aplicamos cuando les educamos acerca de otros peligros y les ponemos unas normas de conducta. Dependiendo de la edad, será más un diálogo que una imposición del tipo no hagas esto ni aquello , pero siempre debemos hablarles de estos peligros, no importa lo grandes que sean ni lo mucho que controlen de Internet. Según el referido estudio del Defensor del Menor, más de la mitad de los chavales no habían recibido ninguna información sobre normas básicas de seguridad en Internet. También contamos con otras ayudas, por suerte cada vez más a nuestro alcance y más potentes. Nos referimos a las defensas técnicas: filtros de contenidos, programas de control de acceso, configuraciones del navegador, etc. Mediante estas herramientas técnicas podremos supervisar e impedir los riesgos más simples relacionados con contenidos, así como muchos riesgos técnicos. Aunque los estudios dicen que casi nadie los está usando todavía (86% de menores que acceden sin ningún tipo de flitrado a Internet), existen ya en el mercado programas de todo tipo que nos permiten proteger a nuestros hijos poniendo unas buenas cerraduras en esa puerta virtual que es Internet. Cada cual deberá decidir si su hijo es lo bastante mayor y responsable como para tener una llave y abrirla del todo -o sólo en parte- de modo que pueda aprovechar todo el potencial positivo de la Red para su entretenimiento y aprendizaje. En todo caso, nos os asustéis porque aunque es vuestra la responsabilidad final, en nuestro entorno inmediato se están dando ya algunas experiencias para tratar de ayudar en esta tarea a padres, profesorado y alumnado en este nuevo reto. Así, la Fundación Euskaltel en colaboración con las EHIGE, Confederación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnado de Centros Públicos de Euskal Herria, ha promovido varios talleres en los últimos años. También EDEX, ONG bilbaína especializada en Educación para la Salud, en colaboración con una empresa tecnológica, ha desarrollado materiales didácticos para los niños y guías de ayuda para los adultos, bajo el proyecto denominado Pantallas Amigas.
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Manuel Casal y Jorge Flores |